Hay bodas en las que todo fluye desde el principio.
Con Vanessa, Jorge y Carla hubo confianza desde que nos conocimos. La preboda nos sirvió para hablar, reírnos y entender un poco mejor cómo sois. Cuando llegó el día de la boda, esa cercanía ya estaba ahí.
Fue una celebración muy familiar, llena de abrazos, miradas, risas y emoción. De esas en las que pasan muchas cosas a la vez y, sin darte cuenta, el día se va demasiado rápido.
Mi intención fue estar cerca sin interrumpir. Fotografiar lo importante, pero también todo aquello que sucede alrededor: las personas que os quieren, los gestos pequeños y los momentos que quizá no visteis mientras los estabais viviendo.
Espero que estas fotos os ayuden a volver a ese día siempre que queráis.
Un abrazo.
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